Reproducimos artículo de Sergio Vainman

Premio o castigo

Reproducimos artículo de Sergio Vainman

Premio o castigo

Del latín praemium, un premio es una distinción, un galardón o una recompensa que se otorga a alguien por algún mérito o servicio. Por lo general se trata de una compensación como reconocimiento a un esfuerzo o un logro.

La palabra adquisición, un vocablo que proviene del término latino adquisitio es la acción de conseguir una determinada cosa.

Según el derecho, adquirir es tomar una cosa como propiedad de uno mismo siempre que no pertenezca a nadie, o que se haya cedido a título lucrativo u oneroso.

En la unión de estos dos términos PREMIO y ADQUISICION parecería encontrarse la verdadera esencia del concurso de guiones televisivos que acaba de lanzar la productora argentina POLKA S.A. Pero aún así, resulta incorrecto y mentiroso denominarlo engañosamente concurso cuando en realidad deberían llamarlo, para honrar sus reales intenciones: LICITACION DE COMPRA DE GUIONES QUE SE LLEVA POR DELANTE LOS DERECHOS DE LOS AUTORES ARGENTINOS.

Cuando una entidad - pública o privada – llama a concurso en alguna disciplina y aclara que la recompensa dineraria otorgada implica la adquisición de la obra premiada, se refiere a obras cuyo carácter artístico permite tales modalidades. Ejemplo típico de esta clase de obras son las pinturas, las esculturas, las cerámicas, las fotografías, las obras plásticas en general. Y la adquisición conlleva – como principios básicos – la inalterabilidad de la obra, su integridad, su conservación y, desde ya, el mantenimiento de la autoría, es decir la paternidad sobre esa obra. A ninguna persona cuerda se le ocurriría premiar un cuadro y luego repintarlo y agregarle otra firma; o adquirir por premio una escultura y luego entregársela a otro escultor para que siga martillando sobre ella y grabe su nombre en la piedra. Del mismo modo, una editorial que premia un libro publicándolo, lo hará con el texto original y conservará la obra tal cual fue escrita sin que medie intervención y sin que se modifique el autor. En ninguno de los casos antes mencionados, la entidad se arrogaría el derecho de modificar, aunque fuera parcialmente, el contenido del objeto premiado.

Es muy clara la ley 11.723 en su artículo 51 cuando dice: “… la ley confiere al adquirente el derecho a su aprovechamiento económico sin poder alterar su título, forma y contenido.”

Es por eso que, siguiendo las bases publicadas para el concurso de POLKA, resulta a todas luces evidente que disfrazan de concurso una compra – en los particulares términos que ellos entienden la “compra” de una obra y no en los que marca la ley 11.723 de Propiedad Intelectual – al punto de desconocer los derechos elementales que emergen de la creación intelectual, y que aplican de manera absoluta y definitiva en la materia de la que trata este concurso, que es el guión de televisión.

Cuando dice el apartado “d” del punto 4: “POLKA se reserva el derecho de contratar a uno o más guionistas adicionales que considere necesario para el desarrollo definitivo del guión, lo cual es expresamente aceptado por los participantes” y más adelante : “ El ganador autorizará la reescritura del guión” está exigiéndole al autor que acepte (léase que renuncie) expresamente – de entrada y sin que medie razón alguna – a la paternidad exclusiva de su obra y la entregue a una futura autoría en colaboración de no se sabe quién, adelantando, además, que la “Organizadora” (Polka S:A) hará con ella lo que mejor le parezca y podrá convertirla en lo que se le dé la gana.

Más adelante, sigue en las bases: “…POLKA se reserva el derecho de cambiar el título de la obra en caso de haberla seleccionado para su producción, la que podrá llevar adelante por sí misma y/o asociada a terceros”.

Es preciso recordar nuevamente la meridiana claridad del texto de la ley 11.723, que en su artículo 52 dice: “…el autor conserva sobre su obra el derecho a exigir la fidelidad de su texto y título”.

Por último, y para demostrar que las palabras concurso y premios son meros afeites, puro maquillaje de intenciones, dice más abajo: “…La sola participación en el Concurso acuerda al Organizador el derecho de preferencia para producir por sí o asociado a terceros cualesquiera de los guiones presentados que, sin haber sido premiados, puedan resultar de interés, en cuyo caso se procederá a la firma del contrato respectivo”.

En pocas palabras: Una clara vulneración de los derechos consagrados en nuestra legislación desde hace más de 80 años, un concurso ilegal que no puede seguir adelante.

Hasta aquí el aspecto jurídico, del cual Argentores ya se está encargando por las vías legales pertinentes.

Ahora hablemos de la cuestión humana, entre colegas:

Polka se ha lanzado al mercado a la pesca de nuevos talentos autorales y su canto de sirena se oye muy lejos, porque resuena en la cabeza de innumerables autores jóvenes y no tan jóvenes, todos faltos de trabajo y urgidos por múltiples apremios.

El entusiasmo, la ilusión y, en muchos autores, la necesidad, actúan en este caso como enemigos de la razón. Apenas enterarse, el primer impulso – genuino por supuesto – es presentar la obra y tratar de ganar, ser el mejor, imponerse por prepotencia de trabajo.

¿Quién no quisiera leer su nombre en los créditos de una telenovela transmitida por Canal 13?

¿Quién no disfrutaría viendo y escuchando a actores prestigiosos y populares interpretándola?

¿Qué importa darles todo, cederles todo, dejarles todo, si nos dan la oportunidad, nos ponen en pantalla y nos pagan 70.000 pesos de premio?

Ningún dinero es despreciable, ninguna oportunidad es desechable, pero seamos claros: aquí no hay premio, sino precio.

Y bastante barato, por cierto, teniendo en cuenta la cotización que esos mismos autores pueden conseguir por: “… Descripción de los personajes, síntesis argumental de tres páginas, una biblia de como mínimo cincuenta páginas, y los guiones de los capítulos 1 y 2. –“ en Argentina y en otras plazas americanas consumidoras de trabajo autoral argentino. Es para preguntarse seriamente si es un premio o un castigo.

El “concurso” propuesto por Polka es, para los autores, como la casita de caramelo en medio del bosque para Hansel y Gretel en el cuento recogido por los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm: una enorme tentación que promete dulce hasta el hartazgo pero que esconde a una bruja dentro. La bruja del cuento metió a Hansel en el horno para comérselo; la bruja de este concurso despoja a los autores de sus derechos de hoy y para siempre, manipulándolos ahora con derecho a quitarle a la creación original toda su esencia, y dejándolos huérfanos en el futuro de esas obras que ahora presentan ilusionados en el certamen.

Cuando pasen los años y vean que con esos guiones “tan generosamente premiados” se hacen negocios millonarios, añorarán el momento previo a la presentación, o al de la firma del contrato, cuando todavía eran dueños de su obra y podían elegir el mejor destino para ella y también para ustedes.

SERGIO VAINMAN, Presidente Consejo Profesional de Televisión de Argentores