EL VICEPRESIDENTE DE LA ENTIDAD, BERNARDO CAREY, LEYO UN TEXTO ALUSIVO; "EL DERECHO DE AUTOR NO ES DE ARGENTORES, ES DEL AUTOR", INDICO

 

El Teatro Cervantes fue la sede para la celebración en Buenos Aires del Día Mundial del Teatro, este miércoles. 

Primero, Argentores, la Asociación Argentina de Actores, el Teatro Nacional Cervantes y el Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro/Unesco presentaron "Avances del Teatro Argentino y su Actualidad", con una lectura del mensaje nacional a cargo de la dramaturga Patricia Zangaro.En tanto Pepe Soriano (presidente del Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro) leyó el mensaje internacional que este año escribió el dramaturgo y director sudafricano Brett Bailey. 

Bernardo Carey, Vicepresidente de Argentores, leyó el siguiente texto, que a continuacion reproduciomos:  "Excelente mensaje internacional del que Argentores no puede menos que resctar la valorización que el dramaturgo sudafricano Brett Bailey hace de la Representación como fin ineludible de la teatralidad y del ofico del autor llamado a darle contenido a esa Representación.

Argentores cree que sin Representación no podrá el teatro acercarse tanto a los vencedores como a los vencidos, a los usurpadores como a los desposeídos, a los propietarios como a los desalojados como lo hace o debería hacerlo ahora.

Sin Representación no habrá pasiones humanas en el escenario.

Los teatristas somos una comunidad democrática y abierta. En nuestro ámbito no sólo opinan los que lo integran, los hacedores. 

También opinan los neófitos y los sabios, los perplejos y los filósofos y ¿por qué no? los rentistas, los miserables, los millonarios, los descamisados y ¡hasta nuestros amigos los críticos! En la época democrática de la sociedad capitalista el arte y su contemplación están al alcance de la manos de quien se lo proponga. 

Este acto de hoy no es entonces por suerte, un recordatorio fúnebre de un hecho acontecido hace centenares de años sino la afirmación de la voluntad militante de un colectivo, el teatral, para seguir avanzando sin atender discursos de filósofos "post" que anuncian el fin de la Representación, el fin de la Palabra o el fin del Arte. 

Los dramaturgos nos sentimos honrados de que el Mensaje pida más de nosotros. 

Que reclame, entonces, de nuestro oficio. No por nada Argentores, pese a su mala fama de recaudadora de impuestos, es una sociedad de autores organizados que reivindican el texto. 

Nosotros creemos que la escritura teatral es lo perenne del arte teatral. 

Por otro lado también es cierto que solemos traer a la arena teatral intereses distintos que pueden estallar entre sí. Al fin y al cabo, como dijimos, vivimos en una sociedad democrática. El cobro de derechos viene después de esa discusión. 

Convengamos en que ese cobro comenzó cuando comenzó la mismísima sociedad capitalista. No antes. Ni tampoco mucho después. Nuestras sociedades de derecho de autor se crearon en todo el mundo a partir de las revoluciones burguesas del siglo XIX. Moliere no cobraba derecho de autor. Tampoco Esquilo. Acordaban con la Monarquía, con el Emperador o con la Jerarquía Eclesiástica su modo de subsistencia. Ya no está el monarca, ya no está el Emperador ni la Iglesia. 

Acordemos entre nosotros. 

Con los veteranos y con los que se inician. 

Con todos los que entran a este colectivo. 

El derecho de autor no es de Argentores, es del Autor." 

El público fue recibido en el foyer del Cervantes por Claudio Gallardou y Tony Lestinghi de La Banda de la Risa, y durante la ceremonia tuvo la oportunidad de disfrutar una selección de momentos de cuatro espectáculos. 

Luego se presentaron Tierra del fuego de Mario Diament con dirección de Daniel Marcove y un elenco integrado por Alejandra Darín y Miguel Jordán, junto a Carlo Argento, Ricardo Merkin, Juan Carlos Ricci y Elena Petraglia. Después, Julia Calvo, Jorge Suárez, Néstor Caniglia y el músico Diego Vila interpretaron fragmentos de la premiada Manzi, la vida en orsai, de Bernardo Carey, Gambartes y Vila, dirigida por Gambartes y Vila.

Se presentaron también Para mí sos hermosa de Paula Rasenberg, con dirección de Marcelo Nacci y Venimos de muy lejos por el Grupo Catalinas al Sur que dirigen Adhemar Bianchi y Stella Giaquinto.

Como cada año, esta celebración en el Teatro Nacional Cervantes fue una fiesta con destacados artistas representantes de los distintos rubros teatrales y el público, impulsado por el director, investigador y profesor Francisco Javier, autor de la idea y director del acto. La coordinación técnica fue de Carlos Di Pasquo, la coordinación ejecutiva de Damián Rovner y la producción y presentación, a cargo de la periodista e investigadora teatral Ana Seoane. 

EL VICEPRESIDENTE DE LA ENTIDAD, BERNARDO CAREY, LEYO UN TEXTO ALUSIVO; "EL DERECHO DE AUTOR NO ES DE ARGENTORES, ES DEL AUTOR", INDICO

 

El Teatro Cervantes fue la sede para la celebración en Buenos Aires del Día Mundial del Teatro, este miércoles. 

Primero, Argentores, la Asociación Argentina de Actores, el Teatro Nacional Cervantes y el Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro/Unesco presentaron "Avances del Teatro Argentino y su Actualidad", con una lectura del mensaje nacional a cargo de la dramaturga Patricia Zangaro.En tanto Pepe Soriano (presidente del Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro) leyó el mensaje internacional que este año escribió el dramaturgo y director sudafricano Brett Bailey. 

Bernardo Carey, Vicepresidente de Argentores, leyó el siguiente texto, que a continuacion reproduciomos:  "Excelente mensaje internacional del que Argentores no puede menos que resctar la valorización que el dramaturgo sudafricano Brett Bailey hace de la Representación como fin ineludible de la teatralidad y del ofico del autor llamado a darle contenido a esa Representación.

Argentores cree que sin Representación no podrá el teatro acercarse tanto a los vencedores como a los vencidos, a los usurpadores como a los desposeídos, a los propietarios como a los desalojados como lo hace o debería hacerlo ahora.

Sin Representación no habrá pasiones humanas en el escenario.

Los teatristas somos una comunidad democrática y abierta. En nuestro ámbito no sólo opinan los que lo integran, los hacedores. 

También opinan los neófitos y los sabios, los perplejos y los filósofos y ¿por qué no? los rentistas, los miserables, los millonarios, los descamisados y ¡hasta nuestros amigos los críticos! En la época democrática de la sociedad capitalista el arte y su contemplación están al alcance de la manos de quien se lo proponga. 

Este acto de hoy no es entonces por suerte, un recordatorio fúnebre de un hecho acontecido hace centenares de años sino la afirmación de la voluntad militante de un colectivo, el teatral, para seguir avanzando sin atender discursos de filósofos "post" que anuncian el fin de la Representación, el fin de la Palabra o el fin del Arte. 

Los dramaturgos nos sentimos honrados de que el Mensaje pida más de nosotros. 

Que reclame, entonces, de nuestro oficio. No por nada Argentores, pese a su mala fama de recaudadora de impuestos, es una sociedad de autores organizados que reivindican el texto. 

Nosotros creemos que la escritura teatral es lo perenne del arte teatral. 

Por otro lado también es cierto que solemos traer a la arena teatral intereses distintos que pueden estallar entre sí. Al fin y al cabo, como dijimos, vivimos en una sociedad democrática. El cobro de derechos viene después de esa discusión. 

Convengamos en que ese cobro comenzó cuando comenzó la mismísima sociedad capitalista. No antes. Ni tampoco mucho después. Nuestras sociedades de derecho de autor se crearon en todo el mundo a partir de las revoluciones burguesas del siglo XIX. Moliere no cobraba derecho de autor. Tampoco Esquilo. Acordaban con la Monarquía, con el Emperador o con la Jerarquía Eclesiástica su modo de subsistencia. Ya no está el monarca, ya no está el Emperador ni la Iglesia. 

Acordemos entre nosotros. 

Con los veteranos y con los que se inician. 

Con todos los que entran a este colectivo. 

El derecho de autor no es de Argentores, es del Autor." 

El público fue recibido en el foyer del Cervantes por Claudio Gallardou y Tony Lestinghi de La Banda de la Risa, y durante la ceremonia tuvo la oportunidad de disfrutar una selección de momentos de cuatro espectáculos. 

Luego se presentaron Tierra del fuego de Mario Diament con dirección de Daniel Marcove y un elenco integrado por Alejandra Darín y Miguel Jordán, junto a Carlo Argento, Ricardo Merkin, Juan Carlos Ricci y Elena Petraglia. Después, Julia Calvo, Jorge Suárez, Néstor Caniglia y el músico Diego Vila interpretaron fragmentos de la premiada Manzi, la vida en orsai, de Bernardo Carey, Gambartes y Vila, dirigida por Gambartes y Vila.

Se presentaron también Para mí sos hermosa de Paula Rasenberg, con dirección de Marcelo Nacci y Venimos de muy lejos por el Grupo Catalinas al Sur que dirigen Adhemar Bianchi y Stella Giaquinto.

Como cada año, esta celebración en el Teatro Nacional Cervantes fue una fiesta con destacados artistas representantes de los distintos rubros teatrales y el público, impulsado por el director, investigador y profesor Francisco Javier, autor de la idea y director del acto. La coordinación técnica fue de Carlos Di Pasquo, la coordinación ejecutiva de Damián Rovner y la producción y presentación, a cargo de la periodista e investigadora teatral Ana Seoane.