Escrita y dirigida por Emiliano Torres; Premio Argentores Latinoamérica ´2013

Escrita y dirigida por Emiliano Torres; Premio Argentores Latinoamérica ´2013

El invierno, relato dirigido y escrito por Emiliano Torres que aborda la relación entre un viejo capataz de estancia en la Patagonia y el joven que lo reemplaza, fue doblemente premiada en el Festival de San Sebastián. La película obtuvo, compartido con la sueca Jätten, de Johannes Nyhlom, el Premio Especial del Jurado -el segundo en importancia después de la Concha de Oro, que fue para la china I am not Madame Bovary, de Xiaogang Feng- y la Concha de Plata a la fotografía. 

Torres, recordamos,  fue galardonado con el premio Argentores Latinoamérica ´2013.

“Estoy completamente sorprendido, aunque la primera sorpresa fue estar seleccionado, así que ganar un premio ¡imaginate! Pero, ganar dos premios es mucho más de lo que alguna vez imaginé, un gran honor, y estoy muy orgulloso del trabajo de todos los que hicimos la película”, dijo al enviado especial de Clarín.

Luego, el periodista lo consultó acerca del origen de la película y Torres puntualizó: “Tiene que ver con una experiencia personal. Yo era asistente de dirección de un documental, en la Patagonia, y quedé atrapado en una tormenta de nieve en el sur de Santa Cruz, hace diez años. Busqué refugio en la primera estancia que encontré, y ahí conocí a un viejo capataz de estancia, muy similar al que personifica Alejandro Sieveking en la película. Esta persona me dio refugio mientras esperaba que pasara la tormenta, y en ese día de espera, hablando de cosas muy simples -caballos, perros y clima- tomé nota de las primeras ideas para escribir un guión acerca de ese lugar”. Nunca más supo de él. Emiliano se fue de ahí sin saber mucho sobre el hombre. “Los patagónicos no suelen hablar de su vida ni de sus emociones fácilmente. Cuando llegué a casa, escribí la parte de la historia que faltaba”. La soledad, el desarraigo y el aislamiento son, dice el director de 44 años, pivotes en el filme. “Hay capataces que viven 7 meses solos, al cuidado de una estancia del tamaño de la Capital Federal.” Eso, cruzado con la vida de los peones rurales, “la dificultad que ese trabajo conlleva en la Patagonia” dio cuerpo a la estructura del relato.”

 

Argentores y el premio

Recordemos un dato clave: Torres fue galardonado con el premio Argentores Latinoamérica, que consistió en la edición del mismo y una suma de 10.000 dólares, además de una estatuilla especialmente creada por la escultora Marina Dogliotti. Paz Alicia Garcíadiego (México), Mariana Rondón (Venezuela) y Jorge Goldenberg (Argentina) fueron los integrantes del jurado internacional, encargado de evaluar los trabajos. El jurado eligió a Torres “por la consistencia y complejidad de sus personajes principales, por la fluidez con la que se desarrollan las situaciones, por la naturalidad con la que se instalan las atmósferas y, en general, por el criterio de economía narrativa con el que se construye la totalidad del relato”. 

 

Cómo se gestó el guion

 La prensa presente en el festival, habló con Torres. Aquí reproducimos tramos de un reportaje en el que Torres cuenta acerca del proceso de la construcción de la historia:

“-El guión tuvo un largo recorrido por talleres, laboratorios y fondos de ayuda de festivales. ¿Cómo fue el proceso, en qué ayudó y en qué fue cambiando?

-El recorrido previo sobre todo en los talleres de guión fue fundamental, en el caso de la beca del Programa Ibermedia pude reescribir la primera versión en Madrid durante dos meses, con asesorías de gran nivel como las de David Muñoz y Jorge Goldenberg. El guión mantuvo desde el principio su forma original, pero la reescritura potenció los elementos que ya estaban presentes. Volví de España con un guión mucho más sólido y personalmente enriquecido por el intercambio con otros directores y guionistas de toda Iberoamérica que atravesaban por el mismo proceso. A partir de allí los premios al guión se fueron sumando (Argentores, Opera Prima, Gleyzer, Cuba, etc.) y, por supuesto, eso le daba mayor solidez al proyecto. Pero aun así los fondos no eran suficientes como para llevar adelante la película y la financiación definitiva tardó en completarse. La coproducción con Francia sin contar con fondos de ayuda europeos y sólo basada en el interés de los coproductores franceses por el guión, además de inédita, fue determinante a la hora de poder llevar adelante la producción de la película. El guión siguió sufriendo cambios durante la preproducción, por cuestiones de producción tuve que eliminar casi veinte paginas a sólo un mes de comenzar a filmar, pero el trabajo previo en los talleres me ayudó a entender que el relato podía sobrevivir inclusive a esos recortes.”