INICIO
   CATÁLOGO DE AUTORES
   CONSULTA DE SALDO
   WEBMAIL
   NOVEDADES INTERIOR
   NOVEDADES
   IDA Y VUELTA
   ENLACES/LINKS
   OBJETIVOS
   AUTORIDADES
   NUESTRO EQUIPO
   CÓMPUTOS
   REGISTRO DE OBRAS
   ARANCELES
   CONVENIOS
   SERVICIOS
   PREG. FRECUENTES
   BIBLIOTECA
   SALA TEATRAL
   FILIALES
   ATENCIÓN AL AUTOR
   INTERNACIONAL
   E-MAILS
   FLORENCIO EN LINEA
   PUBLICACIONES
   AGENDA DE ESTRENOS
   CONGRESOS
   CONCURSOS
   DIA DEL AUTOR
 
 
 
IDA Y VUELTA    
     
   

Viernes 04 de diciembre 2009 - Entrega Nº 195

Toda la información cada siete días

“IDA Y VUELTA” -  NOTICIAS DERECHO AL AUTOR


   

La entidad / Información general

El domingo, todos al Tigre

Ecosol

Lo repetimos: este domingo, 6 de diciembre, saldrán los micros desde Pacheco de Melo, a las 10 de la mañana. Un día de sol, de amigos, de juegos. ¿Precios? $40, para socios; $45 para familiares y $ 60, invitados. La excursión al club Ecosol de Tigre será para recordar.


Incluye textos  de dramaturgos noveles y consagrados

Argentores edita 117 obras de autores de todo el país

El lunes 14 de diciembre ARGENTORES, presentará en su sede de Pacheco de Melo 1820 a las 19 hs, siete antologías de obras de teatro, que reúnen un total de 117 obras de destacados dramaturgos de larga  trayectoria del interior del país.

La presentación estará a cargo del presidente de la institución, Roberto “Tito” Cossa, mientras que el crítico Alberto Catena trazará un breve panorama del teatro en las provincias.

Este proyecto de carácter federal, cubrió todo el país, desde el norte hasta la Patagonia -exceptuando Capital y Gran Buenos Aires- incluye autores de larga trayectoria con premios nacionales e internacionales, como Carlos María Alsina (Tucumán), quien trabaja en Italia habitualmente con Dario Fo; José Luis Arce y Miguel Ruiz Montero (Córdoba), este último autor de La papa de Hortensia se requetedivierte, junto a autores de las nuevas generaciones, componiendo de tal modo un panorama extenso e intenso de la dramaturgia actual del país.

Los siete tomos, que reúne a todas las provincias por regiones, son:

Dramaturgos de Córdoba y La Rioja, declarado de interés provincial por la Secretaría de Cultura de Córdoba. Lo integran 16 obras de teatro.
Dramaturgos del Litoral, nominado para los Premios Teatro del Mundo de la Universidad de Buenos Aires.  Integrado por 15 obras, entre ellas Angelita y el lobo de Patricia Suárez, reconocida autora, premio Argentores de teatro y premio Clarín de novela.
Dramaturgos del Noroeste, integrado por 22 obras, entre las que está Por las hendijas del viento de Carlos María Alsina que, además, la filmó como película antropológica.
Dramaturgos de Cuyo, integrado por 18 obras.
Dramaturgos de la Patagonia, integrado por 19 obras.
Dramaturgos del Nordeste, integrado por 21 obras.
Dramaturgos de la Provincia de Buenos Aires, integrado por 6 obras.

En el acto estarán presentes los Delegados Culturales de Argentores de todo el país.


La entidad / actos con público

Se ofrecerá la obra “Narcisa Garay, mujer para llorar”, con la dirección de Rodolfo Graziano

El “Teatro de la buena vida”, el lunes

El lunes 7 de diciembre se ofrecerá la obra Narcisa Garay, mujer para llorar, (de Juan Carlos Ghiano, y versión de Juan Rográ) en el marco de la propuesta “Teatro de la buena vida”. La función – con la cual concluirá el ciclo 2009 – se llevara cabo en el auditorio Gregorio de Laferrere  , bajo la dirección de Rodolfo Graciano. Actuarán Cristina Buis, Marlene Spindler, Liliana Bernard, Betty Cossoy, Magdalena Viola, Julio Gini, Olga Silveyra, Mariquita Gallegos, Jorge Chao, Cielito Flores, Gilberto Rey, Teresa del Río, Adelco Lanza y Jorge Cavane. La iluminación y sonido estarán a cargo de Juan Manuel Noir, la escenografía de María Elena Armentano, la coreografía de Adelco Lanza y la asistencia de dirección de Cristina Buis.


Emoción en la sala Hugo del Carril de UOCRA

Concluyó el ciclo de homenaje a Carlos Pais

Elisa Pais, al recibir el “Caso amarillo”, recordó con emoción a su esposo

Tito Cossa habló de la faz humana de Pais, de su infatigable defensa de los mejores valores humanos y de su amor por el teatro nacional.

Aplausos para los actores, que dieron vida a la obra “Maderas de Oriente”, del autor santafecino.

Fotos: Magdalena Viggiani.

El sábado pasado, con la coordinación de la Comisión de Cultura de Argentores y UOCRA Cultura, se efectuó en el Auditorio Hugo del Carril la ultima jornada del ciclo en homenaje a Carlos Pais.

Recordamos que se presentó Maderas de Oriente, obra de su autoría, en formato de “teatro semimontado”. El elenco estuvo integrado por Manuel Callau, María Fiorentino,  Carlos Kaspar y Salo Pasik, todos bajo la  dirección de Joaquín Bonet.
 
Durante el acto la UOCRA le entregó el “Casco Amarillo como trabajador de la Cultura” a Carlos Pais (post mortem). Lo recibió la esposa del dramaturgo, Elisa. Asimismo, directivos de Argentores  - y entrañables amigos de Pais – como Roberto “Tito” Cossa, Bernardo Carey, Jose María Paolantonio, Roberto Perinelli y Cristina Escofet, entre otros -  estuvieron también en el emocionado encuentro.

Roberto Cossa , durante su alocución, abordó a Pais desde distintos ángulos. Del dramaturgo habló de su estilo “socarrón”, de esos personajes casi marginados que Maderas de Oriente, por ejemplo, “retrata tan bien”. Del ciudadano, recordó al “hombre de la democracia, al defensor de los derechos humanos”. Del teatrista evocó a su protagonismo durante las difíciles jornadas de Teatro Abierto, a su labor como miembro cofundador del Movimiento de Apoyo al Teatro (MAte) y de su infatigable tarea en la Fundación Carlos Somigliana. Desde luego, además, no olvidó su reciente tarea en el área de Cultura de Argentores. Por ultimo describió al hombre, al amigo leal, vital, compinche, que nadie olvidará .


Biblioteca

Informe completo del material ingresado durante el mes de noviembre

Libros recibidos

 

AUTOR

TITULO

MATERIA

FOIX, MARITA

PETER BROOK : TEATRO SAGRADO Y TEATRO INMEDIATO

TEATRO

VARIOS

POETICAS DE INICIACION - DRAMATURGIA ARGENTINA 2000-2005

TEATRO

GEIROLA, GUSTAVO

ARTE Y OFICIO DEL DIRECTOR TEATRAL EN AMERICA LATINA - MÉXICO Y PERÚ

TEATRO

KRAVIC, IVO

VARIACIONES PARA UN FRANCOTIRADOR

TEATRO

DAULTE, JAVIER

CAPERUCITA

TEATRO

DI BENEDETTO, MARÍA MERCEDES

EL RADIOTEATRO NACIONAL

RADIO

ALVARADO, ANA

TEATRO 1

TEATRO

SPREGELBURD, RAFAEL

LA PARANOIA

TEATRO

ROMANO, MARÍA

LUCINDA LA GAUCHITA

TEATRO INF.

GIACOMETTO - SUÁREZ

LEONES, OSOS Y PERDICES

TEATRO INF.

MAUNÁS, DELIA

EL GATITO CAFETÍN

TEATRO INF.

PINTI, ENRIQUE

MI BELLO DRAGÓN

TEATRO INF.

FRAGAPONE, OMAR (DIR )

REVISTA MEYERHOLD : VOCES DE TEATRO nº 3, 4, 5, 6, 7

TEATRO

DIÉGUEZ CABALLERO, ILEANA

ESCENARIOS LIMINALES

TEATRO

RIZK, BEATRIZ

CREACIÓN COLECTIVA : EL LEGADO DE ENRIQUE BUENAVENTURA

TEATRO

DUBATTI, JORGE

EL TEATRO SABE

TEATRO

CERANA, GASTÓN

TANGUITOS

TEATRO INF.

CURCI, RAFAEL

DE LUNAS Y ESTRELLAS

TEATRO INF.

GOROSTIZA, CARLOS

LA CLAVE ENCANTADA

TEATRO INF.

PINTI, ENRIQUE

CREMA RUSA

TEATRO INF.

PINTI, ENRIQUE

PANCHITOS CON MOSTAZA

TEATRO INF.

HIRIART, BERTA

¡ ADIÓS, QUERIDO CUCO !

TEATRO INF.

BANCHS, ENRIQUE

LA VARITA ROBADA

TEATRO INF.

MARGARIT, LUCAS

SAMUEL BECKETT : LAS HUELLAS EN EL VACÍO

TEATRO

DUBATTI, JORGE

EL CONVIVIO TEATRAL

TEATRO

DUBATTI, JORGE (COMP. )

NUEVO TEATRO, NUEVA CRÍTICA

TEATRO

DUBATTI, JORGE

EL TEATRO LABERINTO

TEATRO

BIDEGAÍN, MARCELA

TEATRO COMUNITARIO

TEATRO

DUBATTI, JORGE

CARTOGRAFÍA TEATRAL

TEATRO

KOSS - FERNÁNDEZ CHAPO - AISEMBERG

CONCURSO NACIONAL DE ENSAYOS TEATRALES : " ALFREDO DE LA GUARDIA " Colección Premios

TEATRO

TCHERKASKI, JOSÉ

REBELDES EXQUISITOS  Conversaciones con Alberto Ure, Griselda Gambaro y Cristina Banegas

TEATRO

URE, ALBERTO

PONETE EL ANTIFAZ

TEATRO

ZABALA, FERNANDO

TEATRO ESCOGIDO III

TEATRO


El País

Distinción a la entidad

50 años de Argentores en Rosario

Desde Argentores  Rosario nos escribió Sergio Gamarra. Reproducimos lo expresado:

“El lunes 30 de Noviembre los integrantes del Movimiento de apoyo al teatro rosarino representados por sus directivos, su Presidenta María Teresa Gordillo, su Vicepresidente Omar Tiberti y la Secretaria Ana Provenzano,  con motivo de cumplirse el 11° Aniversario de su creación, organizó en la Sala de Teatro de AMMA Filial Rosario (Asociación Mutual Mercantil Argentina) la entrega de distinciones a la trayectoria a instituciones y personalidades del quehacer teatral.
Con mucha alegría nos enteramos que una de dichas distinciones se nos otorgó con motivo de cumplirse este año el 50° Aniversario de la inauguración de la Oficina de Argentores Rosario.

La distinción la recibí de manos del autor Walter Operto quien en sus palabras recordó emotivamente la labor de mi padre, Pedro Antonio Gamarra,  cuando un 22 de mayo de 1959 abrió las puertas de la oficina de Argentores en Rosario a los autores de la región y remarcó su trabajo de concientización sobre los usuarios,  productores y elencos para que el pago de los derechos no fuera tomado como un impuesto sino como la justa retribución a la labor del autor. Además, reseñó la importancia de la creación de Argentores a nivel nacional, próxima a cumplir 100 años,  para el reconocimiento y defensa de los derechos de autor.”


Los periodistas Carlos Ulanovsky y Pablo Sirvén, autores de “¡Qué desastre la TV! (pero cómo me gusta)”, realizan una radiografía crítica de la pantalla chica y analizan desde la pobreza de contenidos hasta la mediatización de la política y de la vida.

“En la tele se instaló el cinismo”



Críticos. Con una mirada más política que la de Estamos en el aire, desgranan los últimos diez años de la TV.

“Se conocen desde hace años y comparten ámbito laboral en el diario La Nación. También la pasión por analizar los medios de comunicación, en especial la televisión en relación con sus contenidos y el impacto sobre la sociedad. Carlos Ulanovsky y Pablo Sirvén acaban de editar ¡Qué desastre la TV! (pero cómo me gusta…) con editorial Emecé, que da cuenta de qué vimos de bueno y de malo los argentinos en los últimos diez años. El nuevo libro completa junto al que lanzaron en 1999, Estamos en el aire (de la misma editorial y junto a Silvia Itkin), una “biografía” de la pantalla chica desde sus inicios hasta la actualidad. Llegan a la cita por separado pero puntuales y de inmediato se prenden en una conversación donde demuestran que no siempre piensan lo mismo sobre ese artefacto que nadie puede dejar de mirar, la televisión, a la que califican como “desastre”.

–¿Capusotto es una isla en esa televisión?

Ulanovsky: –Sí, de hecho ni siquiera se graba en Canal 7. Es como Greenpeace contra los cazadores de ballenas. Hacen ocho programas por año. Es muy elogiable porque me parece que son la quintaesencia de lo independiente.

Sirvén: –La televisión hace algo inconcebible, estirar una idea un año. Talentos como Olmedo tenían que repetirse porque el humor es una materia difícil. Se puede hacer llorar hasta el infinito, pero hacer reír es otro problema. Y Capusotto quedó solo, el género de humor se extinguió y, al mismo tiempo, toda la televisión es una joda.

U.: –Hacen ocho, pero en el primer mundo hacen de a trece programas, incluido el piloto. Es una declaración, asumir que más no se puede hacer por año.

S.: –¿Querés decir que con ese pelo pajizo y esos pulóveres impresentables es más del primer mundo que cualquier otro?

–¿Se extraña a Olmedo y Tato?

S.: –Desaparecieron los capocómicos. Hubo un amague de una generación, de la cual es integrante Capusotto, con Cha Cha Cha, De la Cabeza, Alfredo Casero, Alberti, Mex, pero fue como una diáspora muy experimental que la televisión comercial rechazó. A pesar del esfuerzo de varios canales y productores, no pudieron sacar adelante a Casero en humor, tuvo más éxito como actor y cantante pseudo humorístico. En esta época ni siquiera nos hubiéramos enterado de su existencia. A principios de los ’90 pudieron colarse.

U.: –Desde La Noticia Rebelde para acá hubo un proceso de desacartonamiento que abarca a toda la sociedad. Ese proceso, de todos haciendo humor, preocupaba a los cómicos, como Guinzburg, que se preguntaban qué hacer, en qué lugar ponerse.

S.: –También en la tele se instaló el cinismo, que a veces reemplaza el humor, aunque es más una mueca sardónica que algo saludable. Tinelli desde lo más básico o CQC desde algo más intelectual, apuntan a lo mismo.

–El sociólogo Luis Quevedo dice que la televisión perdió el rumbo. ¿Coinciden?

S.: –No sé si es tan dramático, es como los países que entran en default pero no terminan de hundirse, lo cual es un alivio pero también angustiante, porque es una caída tan profunda como infinita. La tele hace lo mismo, derrapa, pero nunca se va a morir; se recicla, tiene una cosa muy de barro con algunas pepitas de oro. Articula muy bien como espejo que a veces distorsiona y muestra algo caricaturesco o dramático, erizado, como el país.

U.: –Si pudiera hacer una equivalencia entre el país y la tele, diría que desde 2001 para acá, a medida que el país se empobreció y se precarizó, también lo hizo la televisión. Y cuando el país se informalizó, en la tele se perdieron los horarios, los programas son “al término de”.

S.: –En este libro tenemos una mirada más política, aunque sin prejuicios para hablar de figuras, desde Florencia Peña hasta Florencia de la V, de Zulma Faiad a Zulma Lobato. Antes había compartimentos estancos, la política por un lado y la farándula por otro. Ahora se entrelaza más, se mezcla como en los ’90 con la farandulización de la política pero de otra manera: se rompieron los vasos comunicantes, ahora todo es desbordado, aluvional y contarlo es complicado.

–Los políticos se prestan al juego…

U.: –Esos también integran esa sociedad que se desacartonó, a partir de aquel sketch de La Noticia Rebelde, “El Parlamento rebelde”, donde los tipos hacían de sí mismos pero en realidad estaban haciendo un personaje satírico, se burlaban.

–¿Cristina es la que menos entiende los códigos de la tele?

S.: –Es evidente que el poder causa muchas tensiones. Me parece que hay varias Cristinas. No es lo mismo estar en la oposición que en el poder, ni estar en el poder y tener un jefe político. Y está el tema de la obsesión con los medios. La influencia es en quien se quiere dejar influir. El mismo Perón lo decía: “En el ’45 ganamos con todos los medios en contra, en el ’55 teníamos todos los medios y tuvimos que irnos, en el ’72 volvimos con los medios en contra y ganamos con el 62 por ciento”. Y terminaba con una frase maravillosa, decía: “Con lo cual en esta vida todo es relativo”. No es que los medios sean nada, pero tampoco ese demonio que convierte a todo el mundo en robotitos.

U.: –En un sentido creo que es igual que todos los políticos. Cree en la televisión y en el poder de los medios más que en sus propios ojos. En exceso. Los medios no son tan poderosos. También me parece inadecuado, y a veces excesivo, el uso de la cadena de radiodifusión. Estoy seguro de que se le vuelve en contra, porque nadie se queda viendo qué gran anuncio va a hacer la Presidente cuando le cortan el programa que estaba esperando desde hacía una semana. Y hay una contradicción. Por un lado una creencia casi absoluta, ciega, en los medios, y por otro, una enorme dificultad para entregarse, para hacer una conferencia de prensa, para darles a los medios lo que los medios requieren.

S.: –Hay además un tema de seducción, que ella lo tenía. Los medios tienen una mirada cholula de todo y cuando apareció Cristina, hace años, la saludaron como qué mona, qué inteligente, qué bien habla…

U.: –Ahora la critican por lo mismo, porque es mona, porque se viste bien, porque puede hablar sin leer…

S.: –Pero eso tiene resultados según cómo se lleve. Si hay alguien que estéticamente, por altura, facha, no resultaba, era Menem; sin embargo estaba en todos los programas. Hay una cosa de seducción, a la que ella pareciera renunciar, pudiendo ejercerla.

–¿La televisión tiene doble cualidad, efímera e indeleble?

U.: –Como la mayoría, me pregunto dónde vi tal cosa. Me sirven programas como TVR, que ofrece un registro de cosas que no se vieron y permiten estar mínimamente actualizado. La tele sirve para esos menesteres menores, hablar de algo al otro día, tener tema de conversación en la oficina.

S.: –De alguna manera la televisión impregna. Las urgencias que tenemos en las grandes ciudades, la vida en clip, los cumpleaños de 15 y matrimonios con escaleras, producidos, con video. Hay un packaging en la vida cotidiana que es medio televisivo…

U.: –La eventización de la vida…

S.: –La subida a YouTube de videítos picantes o de peleas, toda la vida se agarraron a trompadas en la esquina…

U.: –Pero nadie lo filmaba.

S.: –…y ahora lo pasan todo el día en el noticiero. La gran novedad es que se filme y que se lleve a YouTube o Facebook. No hay más intimidad.

–Lo pasan en el noticiero del día y al siguiente lo levantan los diarios y las radios, es un bombardeo.

S.: –Hay una sobresaturación de televisión. La calle es un recorrido de televisores, en bares, garajes, subtes, consultorios, colegios, todos puestos en señales de noticias, con lo cual se violentó la norma de ver televisión cuando se desea. Ahora no se decide cuándo prender, apagar o cambiar de canal, porque las pantallas están encendidas con cantidad de información: temperatura, quiniela, imágenes, títulos. Algún peso debe tener todo eso.

U.: –Lo peor son los monitores en los estudios de radio y las redacciones, en señales de noticias. Marcan la agenda. Eso le quita mucha identidad a la radio y no es recíproco, porque la televisión le da lugar a la radio sólo cuando hay algo fuerte, denuncia o exabrupto.

S.: –Homogeniza el menú, pero creo que no es una cuestión ideológica sino que las nuevas generaciones de periodistas, con los celulares, los jefes de prensa, Internet, Google, tienen menos músculo. Antes había que patear la calle, cada uno encontraba algo distinto y se contaban cosas diversas.

U.: –Eso cambió en los ’90, cuando todos hablaban por teléfono y, en especial a la hora del cierre, se comunicaban con los funcionarios de primera línea y les decían: “Tengo la tapa para vos, decime algo”. Se buscaba el título de tapa del día siguiente.

S.: –Antes las fuentes privadas y públicas no eran tan profesionalizadas, hoy todos tienen jefe de prensa y deciden con qué medio habla y con cuál no.

–Hablan de lo que viene a nivel tecnológico, ¿se pueden prever los contenidos?

U.: –La televisión abierta va a tener contenidos más restringidos que los actuales. Imaginaba, casi irónicamente, que hoy recibimos invitaciones para presentar el libro en diversos programas. Va a llegar el momento en que el tiempo de la televisión va a ser tan valioso y escaso, que van a desaparecer las invitaciones. Va a haber una cámara fija, la gente pasará sobre una cinta transportadora dos o tres segundos y dirá: “Presento el libro Qué desastre la televisión”. Y chau, pasó, ni siquiera va a poder decir su nombre. En cable será más segmentada, especializada.

S.: –También la tendencia es miniaturizar, en tecnología y en contenidos. La verdadera ideología es la tecnología porque marca el camino. Los formatos tienden a achicarse, el clip, el celular con una pantalla chica que te obliga a ser corto, el blog, Internet. Antes era todo escaso porque había pocos canales. Ahora hay más soporte y podrán convivir esos pequeños formatos con otros experimentales, ocho oras de una obra de teatro que verán tres personas. Habrá diversidad.

U.: –Me parece que la televisión tiene bastante. Hay más de 150 señales en cable. Lo que no hay, aun en esa variedad, es demasiado para ver. Invito a recorrer los canales, algo que puede llevar unos 20 minutos y que deja con las manos vacías.

–La televisión se nutre hoy de gente común, pero de clase media. La pobreza se muestra desde lo marginal y peligroso. ¿Puede cambiar con la segmentación?

U.: –No sé, creo que en este momento está entregada a generar impacto. En la medida en que los sectores más bajos puedan generar otro tipo de situaciones, estarán en la tele y si no, seguirán estando por lo mismo que ahora: cortando la calle, prendiendo fuego una goma, encabezando una movilización, un piquete. Un programa que llega a los pobres es Policías en acción, pero sólo para estigmatizarlos, para corroborar la certeza de que allí donde hay pobres hay conflicto.

S.: –Hay muchas ausencias en la televisión. Se retrata a la juventud de manera parcial, o son recontrachetos o recontradrogados, dos extremos sociales y los dos patológicos. Adrián Suar instaló el costumbrismo pero se perdió cierto naturalismo, de hacer argumentos a partir de situaciones cotidianas y no de momentos culminantes. Los libretistas están muy presionados a escribir que pasen cosas asombrosas, con lo cual los argumentos son menos creíbles. Se perdieron los relatos y todo va detrás de una onda: cárceles, o la noche reventada. Tampoco hay tercera edad. No hay historias para gente grande, cuando Elsa y Fred o El último encuentro fueron éxitos. Creo que el gerente de programación es temeroso por naturaleza, poco ilustrado y programas como Había una vez un club, para nada aburrido, de Campanella, lo mandan a la una de la madrugada. Obviamente, el eje en la televisión comercial no puede ser la cultura…

U.: –¿Por qué no? ¿Por qué no podría haber un lugar más importante para el tema cultural? En lo de tercera edad creo que hay un temor tremendo al viejazo, pero también a lo profundo, a lo que se supone es lo cultural, generado o impuesto por gente que en los últimos veinte años no leyó un libro. Si se hace un inventario del empobrecimiento, debe figurar el empobrecimiento del lenguaje. En todas las clases.

S.: –También la sociedad perdió densidad, la materia gris social se volatilizó, el debate público se anecdotizó. Como dice Gastón Portal, todo se “rializó”, es más grave que se “tinellizó”. Todo es escándalo, fisgoneo de escandaletes sin huella. No es Watergate, es una vedette de cuarta. Si todo eso puede ocupar toda una tarde y ser replicado para siempre por TVR y Zapping… es como el chicle que te pegaban en el pelo en el colegio, no te lo podés sacar.

U.: –El fastidio que provocó el exabrupto de Maradona no es comparable con cualquier programa de las tardes donde hay un escándalo, una pelea, insultos de bajísima laya.

S.: –Y no lo decimos desde un lugar de pacatería, porque a esta altura nada nos escandaliza. Da bronca que todo da vueltas sobre dos o tres ejes muy precarios, es como Biafra…

–Desnutrición, pero mental

S.: –Tal cual, en un país que vivimos de otra manera, no es una utopía.

U.: –La verdad es que en todo el mundo la televisión sirve para entretener y un poco para educar. Acá hubo un momento en que los que hacían la televisión tenían el prurito de generar dos o tres proyectos por año para poder decirle a la opinión pública “hice tal cosa”. Ahora no y es responsabilidad compartida entre los que generan contenidos y la sociedad, que se volvió perezosa, no exigente y que recibe lo que le dan pasivamente.

S.: –Se da una gran paradoja. En los ’60 la televisión estaba en el centro de atención con un nivel digno y mucha proyección hacia otros países, como Brasil, Venezuela, México, que después nos pasaron por arriba televisamente hablando. Sin embargo, y a pesar de esos tumbos, somos uno de los países que más exporta formatos. La Argentina tiene recuerdos de vieja potencia que están reprimidos por nuestra propia autodestrucción.

–¿Recuerdos del futuro?

S.: –Y una situación complicada a nivel internacional. La televisión reinaba tranquila, pero con el cable, el videoclub, Internet, tuvo que crear formatos reality show, seudo acontecimientos para llamar la atención. Hoy la televisión grita su desesperación porque siente que ya no controla todo, no tiene el monopolio de la mirada como antes.” (Critica)


Directivo de Canal 13, Pablo Codevilla anticipa cuáles serán los programas del verano: las telenovelas "La malparida" y "Alguien a quien querer", el unitario "Para vestir santos" y el ciclo "Humor de primera", con parte del elenco de "ShowMatch

El 13 apuesta a la ficción

“Pablo Codevilla, gerente de programación de El Trece, asumió con humor y naturalidad el conocimiento generalizado sobre los números del rating televisivo y sostuvo que "me parece bien que la gente participe y esté al tanto de lo que pasa en la televisión".

"A veces tomo un taxi y el chofer me dice 'anduvieron flojos de rating anoche' y no me lo tomo mal para nada porque creo que es otra manera de que el público se acerque a la TV", comentó Codevilla en charla con Télam.

Puesto a hacer un balance de la temporada a la que sólo le falta un mes, uno de los responsables de lo que El Trece coloca en su pantalla consideró que "en 2009 hicimos cosas que nos dejaron muy contentos y nuestra evaluación general es que fue un año muy bueno".

"Siempre tratamos de hacer lo mejor posible a partir de buenos programas con los que entretener a la gente", resumió el también actor.

Entre esos espacios a los que apuesta la televisora, Codevilla destacó a Sueños de radio, el ciclo producido por Juan José Campanella, 100 bares y el Ministerio de Educación de la Nación para su programa Escuela y Medios, que en la noche del lunes terminó su presencia en esa pantalla con una media que Ibope estimó en 3.5.

"Para nosotros fue un orgullo y un lujo haber podido volver a tener un programa de Campanella – destacó - y además colaborar con el Ministerio de Educación".

En busca de otros tópicos que rigen su actividad, uno de los gerentes de El Trece además subrayó que "hacer ficciones tiene que ver con una política del canal y con lo que le pasa a Adrián (Suar) con ese tipo de programas".

Los ciclos que vienen

El presente de la ficción en El Trece pasa por el notable éxito de Valientes pero también por el reputado andar del unitario Tratame bien y por la tira juvenil Consentidos que comenzó el 9 de noviembre pasado.

Desde esa perspectiva, añadió que "hacer ficción en este país no es fácil porque es muy caro, pero nuestra prioridad es mantener las ficciones de calidad que puede generar Pol-ka y las que también aporte Ideas del Sur".

Capaz de entregar detalles acerca de ese formato, Codevilla confesó que "con Valientes vamos a ver si podemos llegar hasta enero y completar todo ese mes en pantalla".

También para los primeros meses de 2010, anunció el desembarco de la telenovela La malparida, estelarizada por la pareja Juana Viale-Gonzalo Heredia que, dijo, "irá de lunes a viernes a las 19".

La tira basada en textos de Marcos Carnevale, reúne a un elenco que también contaría con Selva Alemán, Karina Zampini, Raúl Taibo y Fabiana García Lago.

Otro ciclo diario previsto para el año entrante será Alguien que me quiera, una telenovela que irá pegada al informativo Telenoche y que será encabezada por Osvaldo Laport, Andrea del Boca, Susú Pecoraro y Miguel Angel Rodríguez.

En el fértil terreno de los unitarios adultos y nocturnos será el turno de uno asumido por tres mujeres: Gabriela Toscano, Celeste Cid y Griselda Siciliani.

Las actrices animarán una historia que posiblemente se titule Para vestir santos, que es escrita por el dramaturgo Javier Daulte y que contará con la dirección de Daniel Barone.

Al repasar la presencia del animador y productor Marcelo Tinelli en la señal del solcito multicolor, Codevilla resaltó que "lo de Marcelo me parece buenísimo. Es increíble con qué facilidad pasa de un estado a otro y demuestra cómo la producción de su programa tiene espaldas suficientes y es capaz de, en muy poco tiempo, encarar las cosas como las encara".

"Los que hacemos TV -insistió- y sabemos que no es fácil pensar un programa y empezar a virarlo y a buscarle cosas, ese trabajo de producción es impresionante".

Relacionado con la escudería del hacedor de ShowMatch, confirmó que el estreno del ciclo cómico Humor de Primera "recién comenzará entre febrero o marzo".

El programa que iba a sumarse a los lanzamientos de fines de 2009, parece será otra apuesta fuerte del próximo año y reunirá a los humoristas de Tinelli como Pablo Granados, José María, "Pachu" Peña, Freddy Villarreal, Roberto Peña, Mariano Iúdica, Martín Bossi y Fernando Ramírez.” (La Capital de Mar del Plata)


Internacional

Obras de autores argentinos en la sala oriental

El Galpón y una fuerte presencia argentina

Informaciones que llegan desde Montevideo indican que en el legendario teatro El Galpón de Montevideo (que tiene 3 salas) se están haciendo ahora tres obras de autores argentinos. En una sala se hace Babilonia, de Armando Discépolo; en la otra Maté a un tipo, de Daniel Dalmaroni y en la tercera La Madonnita. de Mauricio Kartún. Todas por el elenco estable. Y pronto se montará Poder se puede, de Raúl Dayub.

BABILONIA, de Armando Discépolo.
Dir. Jorge Denevi.

La acción transcurre la noche de compromiso de la hija de un matrimonio de “nuevos ricos”. Durante esa noche, los sirvientes mostrarán quiénes son verdaderamente: seres que trabajan hasta el cansancio y que luchan por ser alguien en un medio hostil. Elenco: Myriam Gleijer, Luis Fourcade, Walter Etchandy, Anael Bazterrica, Marcos Flack, Estefanía Acosta, Sarit Ben–Zeev, Marina Rodríguez, Sandra Américo, Ignacio Duarte, Emilio Pigot, Gastón Caperchione, Pablo Dive, Pablo Pípolo y Claudio Lachowicz

MATÉ A UN TIPO, de Daniel Dalmaroni



Dir. Alfredo Goldstein

Un marido desbordado por las circunstancias, una esposa comprensiva y una hija muy colaboradora podrían ser los componentes de una trama sentimental, pero los personajes de Maté a un tipo no tienen la menor traza moralizante. Un crimen fortuito desencadena una serie de acontecimientos que derivan en una locura familiar desternillante. Elenco: Alicia Alfonso, Héctor Guido, Victoria Césperes, Arturo Fleitas

LA MADONNITA de Mauricio Kartun.
Dir. Graciela Escuder.

La riqueza poética de su lenguaje, la originalidad de su imaginario y la hondura de su planteo han hecho de La Madonnita una de las piezas teatrales argentinas más celebradas de los últimos años. Buenos Aires a principio de siglo. En los retretes de las fondas, de los dancing, de los cafetines, un hombre sombrío vende con gesto cómplice las fotos voluptuosas de La Madonnita y de su oscuro partener sexual. Una ciudad de hombres solos, desesperados, que han hecho de esa mujer inmóvil su virtual compañera de cama. Elenco: Dardo Delgado, Marcos Zarzaj, Soledad Frugone

Y, desde diciembre se dará Poder se puede de Raúl Dayub sobre una idea original de Mauricio Dayub.
Dirección: Marcelo Cosentino.
Con Facundo Arana y Nicolás Scarpino.
 
Poder... se puede
es una (o varias) metáfora/s de la vida, de las relaciones humanas, de los miedos, de los abismos con los que nos enfrentamos. Narra el encuentro del viejo alpinista Müller (Arana) y del joven Damián (Scarpino), cuando éste se le acerca en busca de consejos se entera de que está enfermo de gravedad. Aunque las distancias y diferencias, al principio, serán enormes, con el correr de la historia irán acortándose hasta desaparecer.


Fructífero intercambio de Royal Court y el Centro Cultural Helénico azteca

Dramaturgos mexicanos aprenden el sistema británico de escritura

“De 'extraordinario' fue calificado el balance del intercambio entre el Centro Cultural Helénico (CCH), de México y The Royal Court Theatre, de Inglaterra, pues una veintena de jóvenes dramaturgos mexicanos ha abrevado del sistema de escritura británica.  

Así lo reveló el director del Centro Cultural Helénico, Antonio Crestani, al comentar sobre el intercambio con The Royal Court, institución que ha desarrollado un método de escritura celebrado por la crítica mundial. El diario 'The New York Times' lo define como el teatro más importante de Europa.  

'El balance es extraordinario, porque son más de 20 dramaturgos que ya han participado del conocimiento de este método que The Royal Court ha desarrollado en el curso de los años', agregó el maestro Crestani, previo a la lectura dramatizada de obras de jóvenes dramaturgos mexicanos.  

Desde su perspectiva, 'que podamos contar con esta colaboración es muy importante, sobre todo para la joven dramaturgia mexicana, pues se ha logrado que cada año y durante un mes, un dramaturgo nacional vaya a Londres a prepararse y convivir con homólogos de otros países sobre los métodos de The Royal Court'.  

Explicó que The Royal Court organiza ciclos en diferentes naciones por una sola ocasión, pero en México ha encontrado una resonancia tan amplia y una dramaturgia tan fuerte que tomó la determinación de una segunda colaboración, y actualmente ya estamos hablando de una tercera.  

El entrevistado recapituló al recordar que el Centro Cultural Helénico inició en el año 2004 un programa de colaboración con The Royal Court Theatre, apoyado por la Fundación Anglomexicana, para traer el sistema de escritura británica a México y darlo a conocer a los jóvenes dramaturgos de este país.  

'Se inició un taller de dos años. De Inglaterra vinieron varios profesores a dar tutorías a dramaturgos mexicanos, considerando las maneras y formas que ellos tienen de llegar a su obra final' después de un proceso de escritura depurado y de técnica avanzada para lograr obras de alta calidad.  

Se hizo, hace unos años, un primer ciclo de lecturas y fue tan exitoso que se repitió con una segunda generación. 'Ahora presentamos lo que es el final de este nuevo trabajo, en un segundo ciclo de lecturas abiertas para todo el público que tenga el interés de conocer a la nueva dramaturgia mexicana', precisó.  

Serán siete obras que se leerán en la Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico, , de la autoría de Mariana Hartasánchez, Mario Cantú, Angélica Rogel, Zaña Abreu, Alberto Castillo, Verónica Bujeiro y Ernesto Anaya, destacó Crestani.” (El Informador de México) 


Artículo de fondo

Entrevista con el autor Guillermo Arriaga

El guión, como pieza literaria

En esta conversación con el novelista Álvaro Enrigue, el autor Guillermo Arriaga desarrolla su teoría sobre el peso decisivo del guión en el cine, y habla de las dos caras de su trabajo de escritor de ficción: la literatura y el cine –desde su perspectiva, idénticos empeños.

“Conocí a Guillermo Arriaga en los años noventa tempranos, cuando acababa de publicar su primera novela, Escuadrón Guillotina (1991). En nuestras discusiones infinitas de entonces, el punto muerto de la conversación siempre llegaba con el tema del éxito. Escribir, decía él –con aire discretamente laborista–, también sirve para hacer fama y fortuna: sólo hay que encontrar el compartimiento correcto. Yo insistía, desde el puritanismo propio de la juventud, en que si dejaba fama y dinero, lo más probable era que ya no fuera literatura.

Un día salí de México y dejé de ver a Arriaga por varios años. Probablemente me haya acordado de él una o dos veces y supongo que como un hombre con el órgano de la fe fuera de control: en mi esquema mental nadie hacía ni fama ni fortuna escribiendo bien como actividad única, mucho menos si se lo proponía. Entonces, una mañana del 2000, en la página de cultura del Washington Post vi una foto gigantesca de Memo; abajo, en letras de un millón de puntos, se anunciaba la exclusiva con el escritor más candente de México, que pasaba por Estados Unidos promoviendo Amores perros.

Varios hijos, canas, países, libros y premios –todos suyos– después, volvimos a encontrarnos un domingo en un restorán muy chic de la colonia Roma, y tuvimos exactamente la misma conversación de siempre. La hemos tenido otras veinte veces, de manera privada y hasta con público –ya es casi una rutina cómica. Esta vez la grabé. La toma de sonido está hecha en el jardín de su casa, que, por cierto, demuestra claramente que se puede hacer fama y fortuna nada más escribiendo: era cosa de encontrar un nicho.

¿Qué se necesita para hacer un guión?

Primero tienes que saber qué quieres hacer con tu vida: ser escritor o ser guionista. Escritor es el que tiene un mundo que entregar en la obra de cine, y guionista es el que escribe una guía y supedita su imaginación a la de otros. Siempre he hecho esa distinción. ¿Tú qué eres? ¿Un tipo que pone su pluma al servicio de las ideas de otros, o un tipo que crea un mundo particular y lo comparte con alguien?

Tú te defines como un escritor de cine, no como un guionista...

En este negocio, como en todos, te compran como te vendes. Si te vendes como alguien dispuesto a hacer lo que sea con tal de que lo filmen, así te van a comprar. Si tú eres alguien que quiere presentar una obra sólida y arriesgada, te van a considerar como lo que eres: un escritor.

¿Eso quiere decir que tu trabajo como guionista siempre es original?

Una vez que estás en la industria, entras a la dulcería con la cartera llena y tienes que aprender a decir que no.

No entiendo...

Te meten a la dulcería para que agarres lo que quieras. A mí me dijeron “aquí tienes un manuscrito de Cormac McCarthy, ¿lo quieres adaptar?, Las palmeras salvajes de Faulkner que tanto te gusta, ¿te echas el guión?” Tienes que decir que no por más que se te antoje, porque la idea es seguir levantando un mundo propio, personal: una obra.

Entonces, ¿tú ves la película como una extensión del guión?

No, yo veo la película como una construcción donde hay una historia y una reelaboración sensible de esa historia: se juntan dos gramáticas. En esa mezcla es obvio que el mundo de la historia permea la película.

¿El guión es entonces una pieza literaria?

Yo, es lo que procuro: pongo tanto cuidado en el lenguaje y la estructura que lo veo como literatura. Lo que he procurado es, precisamente, llevar estructuras literarias al cine.

Pero las estructuras de tus novelas y las de tus películas son distintas. En los guiones de Amores perros o 21 gramos confluyen historias diversas en puntos de quiebre traídos por el azar –encuentros accidentales–, mientras que en tus novelas cuentas una historia con sus antecedentes y sus resultados.

A mí me parece que las estructuras son similares, sólo que en las novelas el zurcido no está expuesto. En El búfalo de la noche (1999) se juntan las vidas de los tres personajes.

Sí, pero esa unidad es orgánica, los tres forman parte de la historia desde el principio; en las películas el parentesco es más bien temático y muy circunstancial.

Creo que tiene que ver con el momento vital. Escribí Amores perros después de tener un accidente de coche muy fuerte en la carretera. Conocí a gente que no tenía por qué haber conocido, en un lugar que nunca me imaginé que conocería. Ver el lugar de una de tus muertes cambia todo, incluida tu manera de narrar. Yo tenía dos historias que
querían ser contadas pero no encontraban una salida novelística, y pensé que las podía contar a través de un accidente.

¿Qué historias eran ésas?

La de las peleas de perros y la del vagabundo. Tenía ambos arranques y ninguna de las dos estaba cuajando como novela, pero ambas tenían ya un mundo formado.

Déjame volver a algo que dijiste y engarzarlo en este punto: el asunto de la superposición de gramáticas. Cuando se cruzan las gramáticas, ¿no se pierde ese mundo literario?

Es esencial trabajar con alguien que tenga tu mismo gusto, para que en la colaboración se puedan integrar correctamente ambos mundos –el literario y el sensible. El director tiene que tener una visión semejante a la que tú tienes.

El escritor, entonces, debería participar en la producción..

Es el que conoce los personajes y la historia a fondo, y en ese sentido puede ser muy útil: hay una razón narrativa por la cual se eligen los elementos de una historia. Por ejemplo la locación. Si a mí me hubieran incorporado al equipo de Un dulce olor a muerte, la película habría salido mejor. Les habría dicho hacia dónde orientar la producción: les habría señalado físicamente el mundo de esa novela, y la habrían podido llevar a la pantalla.

Ese guión no es tuyo, ¿o sí?

No, obviamente: en la novela yo hablaba de un mundo de campesinos reales de un México real de ejidatarios, y ya en la pantalla parecía que estábamos en Suiza.

Entonces, para ser guionista tienes que asociarte con un director que tenga un gusto similar y que de preferencia te deje asistirlo en la filmación. ¿Qué más?

Yo recomendaría, si quieres escribir un buen guión, que no sepas demasiado de tu historia.

¿Una película entonces se escribe como una novela? ¿Tienes más o menos claro a dónde quieres llegar, pero no tienes ni idea de cómo?

Yo las escribo así.

Cuando arrancas el guión, ¿no sabes a dónde van a ir los personajes?

No tengo ni la más remota idea: una escena detona una narración. O puede ser una situación, o un personaje.

Cuando se escribe una novela no se tiene claro por donde van a ir las cosas, pero hay claramente un tema que el autor quiere revisar con profundidad, reflexionar sobre él con las armas de la narrativa. ¿Es igual con un guión?

Yo me veo a mí mismo como un narrador puro. Creo que la profundidad es algo que no hay que buscar: si eres una persona profunda, tu trabajo va a ser profundo y punto. Si no, si le metes hondura más allá de la narración pura, te quedas en pretencioso.

¿Qué más tiene que ser un guionista?

Tiene que ser eficaz a morir: encontrar la imagen, la palabra, el movimiento y el diálogo precisos. Tiene que encontrar una estructura que no tenga desperdicio, y también el tempo y el tono precisos para decir lo que quiere decir. El tono es esencial. Para mí, escribir un guión es exactamente igual que escribir una novela: me tardo dos o tres años en terminarlo.

¿Te planteas el género desde el principio?

Depende: a veces sí, a veces no. Como ya te dije, Amores perros eran dos novelas frustradas, que encontraron una forma eficaz en el guión. La mayor parte de mis novelas son tramposas: parecen visuales, pero suceden hacia adentro. Un dulce olor a muerte cuenta lo que le pasa por dentro a Ramón; El búfalo de la noche cuenta lo que le pasa por dentro a Manuel. En realidad los paisajes son interiores: son novelas muy anticinematográficas. El guión es distinto: es sólo visual.

En términos de mundo de adentro y mundo de afuera –me gusta porque refiere a ideas estéticas renacentistas–, ¿dirías que los guiones, a diferencia de las novelas, pertenecen sólo al mundo exterior de las personas?

El cine está limitado por la tercera persona. La primera persona es rarísima, casi imposible de lograr. No es lo mismo contar en primera persona que presentar un punto de vista subjetivo; te puedes aproximar a la primera persona mediante alguna toma subjetiva, pero siempre estás obligado a volver a la tercera.

El cine es balzaciano: quien narra conoce todos los vericuetos del relato y se puede situar en todas partes para representarlo eficazmente.

Más bien stendhaliano. Stendhal estaba más orientado a la narración que Balzac, hay más acciones, menos descripción, aunque hay un cine que se construye de manera descriptiva. Yo estaría interesado en un cine orientado a la acción, a la narración pura. Cuando escribo, mi preocupación guía es el avance de la historia.

¿Y los personajes?

Siempre trabajo con personajes en su momento límite, que se enfrentan a la situación en la que todo está cambiando en su vida.

Esos personajes no me remiten a otros personajes, lo cual es interesante, porque los libros no vienen de la realidad, sino de otros libros.

No estoy de acuerdo, en eso nunca hemos estado de acuerdo. Yo creo que las narraciones vienen de dos fuentes que representan dos grandes tradiciones literarias: los libros que vienen de libros y los que vienen de la vida. El vitalismo norteamericano, por ejemplo. Yo creo que Faulkner, por ejemplo, estaba tratando de representar el flujo de la vida –aun si no es posible negar que participa de una tradición literaria. En Retorno 301 (2003), mi libro de cuentos, lo que traté de retratar es la calle en la que crecí, son historias personales. No son historias que vengan de un libro, vienen de mi vida y se quedaron adentro para que las escribiera.

¿No corres el riesgo, al decir eso, de declarar que toda la literatura es autobiográfica?

No hablo de autobiografía, sino de lo que la vida le entrega a un narrador y lo que el narrador tiene que devolver. Mi postura es que se vale devolverlo sin que esté tamizado por otros libros.

Pero sí tienes una discusión con otros autores, una relación honda que se puede considerar una influencia.

Básicamente, no. Mis historias son personales. A lo mejor hay algo ahí, pero lo que me interesa es expulsar una historia que me dejó la vida y que se quedó adentro y que tiene que salir. Hay autores que son obviamente importantes para mí: Hemingway, Faulkner, Pío Baroja, Martín Luis Guzmán, autores de personajes no contemplativos, proyectados a la acción.

Me gustaría volver a un asunto fáctico, en la medida en que el autor de guiones y novelas es una rareza, cuando menos en México: o se es novelista o se es guionista. Se puede ser un novelista que escribe un guión, pero tu devoción dividida por la literatura y el cine es poco común. ¿Cómo administras eso?

Escribo una obra a la vez; una novela o una obra de cine, pero no las dos. Mi idea es, en un tiempo no muy lejano, dedicarme sólo a la literatura, aunque por ahora estoy trabajando en cine. Estoy escribiendo dos obras de cine.

¿“Obras de cine”?

¿Te fijas cómo me resisto a decir “guiones”?

¿“Obras de cine” como “obras de teatro”?

Exactamente: nadie diría que Hamlet es de Mel Gibson. Decimos que Entre Villa y una mujer desnuda es de Sabina Berman y dirigida por tal o cual. ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con el cine? La palabra “guión” ha terminado siendo despectiva. Hasta los sesenta se decía “libro cinematográfico”.

¿Cuál es la diferencia definitiva entre un guión y una obra de cine?

Un guionista concede, su trabajo es conceder y copiar. Un escritor de cine concilia. Concilia las necesidades de la película con el mundo que escribió, pero es un mundo completo –estética y moralmente complejo– concebido con mucho cuidado. Desde esta perspectiva, el director, antes de filmar, debe ser un editor: alguien que te ayuda a mejorar tu trabajo –que te presiona para que cortes, para que metas, para que cambies– hasta que des algo tan bueno que merezca ser filmado sin traicionar el mundo de esa historia. Tú, como autor, aceptas o rechazas esas sugerencias. Tiene que ser un diálogo, horizontal y recíproco. No nada más decir: “Aquí falta un monstruo” y tú vas y pones “ENTRA MONSTRUO” y preguntas “¿De qué color?”, “Verde”, “ENTRA MONSTRUO VERDE”.

¿Cómo valoras los géneros? –en el contexto de tu afirmación, según la cual toda escritura de ficción es literaria y debe ser respetada como tal.

Yo le tengo respeto de verdad a la palabra escrita: es la parte culminante de la civilización. Es lo que nos permite ser lo que somos. Detesto la idiotez esa de que una imagen dice más que mil palabras. Tú dime: ¿cuántas imágenes necesitas para describir el contenido de la palabra “cabrón”? ¿Cuántas para la palabra “amor”? ¿Cuántas para “pasión”? Una palabra dice más que mil imágenes y decir lo contrario es una tontería y una vulgaridad. La palabra escrita es sagrada para mí, sin que esto implique que pongo al cine, como género, por debajo de la novela. Estoy hablando de una percepción íntima que me hace ser lo que soy. “(Letras Libres)

Biografía

Guillermo Arriaga nació en 1958 en Ciudad de México, en un barrio medio-bajo, y muy violento. Con trece años, pierde el olfato por una paliza, pero muchos años después dirá que la calle, tan como la caza, su gran afición, ha sido para él fuente de vida y esperanza. De pequeño, no lee novelas, sino enciclopedias y libros de historia. En la segundaria, estudia teatro, y sólo más tarde se acerca a la literatura, embelesado por el Viejo y el mar de Hemingway. Empieza a escribir para compensar su timidez e inseguridad, y a partir de los años de la universidad, cuando se le diagnostica un grave problema de corazón que amenaza su vida, intensifica su actividad con la esperanza de llegar a escribir una obra que le sobreviva.

A la vez que se dedica a la escritura, Arriaga enseña en la Universidad Iberoamericana de México, una actividad que lleva desempeñando desde hace veinte años. Se define un "cazador que escribe", afirmando que él escribe libros como si echara al mar mensajes en botella "con la rara esperanza de que alguien los encuentre". En 1991 publica Escuadrón Guillotina. A los tres años, edita Un dulce olor a muerte, y en 2000 El búfalo de la noche (de próxima publicación en Italia por Fazi Editore), y la recolección de relatos Retorno 201.

Dice de su trabajo: "creo que el deber del novelista es recuperar el sentido de la muerte para rendir homenaje a la vida".

Arriaga se acerca al mundo del cine como "escritor", y no como "guionista", según lo que señala él mismo, y precisamente trabajando en este campo alcanza fama internacional. Recibe reconocimientos de crítica por su colaboración con el director de cine Alejandro Gonzaléz Iñarritu, para el cual escribe Amores Perros (2000), ganador del Gran Premio de la Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cannes 2000, y 21 Gramos (2003), interpretado por los premios oscar Benicio del Toro y Sean Penn, y ganador del British Awards al mejor guión.

Guillermo Arriaga también es director de documentales y cortometrajes, y productor de programas radiofónicos y televisivos.
Su labor de narrador ha sido apreciada por la eficacia de los diálogos, el uso de las estructuras narrativas, y la complejidad de tramas y personajes. Temas constantes de su trabajo son las contradicciones humanas, el poder sobre la vida, la fuerza del amor y la presencia constante de la muerte.


Ida y vuelta
Boletín semanal informativo de Argentores
Departamento de Comunicaciones
Editor General: Leonardo Coire (lcoire@argentores.org.ar)


   
 
 
 
  Pacheco de Melo 1820
C1126AAB Buenos Aires • República Argentina
Tel. +54(11) 4811-2582
Fax +54(11) 4812-6954

Anexo Calle Montevideo:
Montevideo 696
C1019ABN Buenos Aires • República Argentina
Tel. +54(11) 4372-7989/6016 4373-5061/5159.

 
  Información general: info@argentores.org.ar